Stonehenge / Inglatera

Stonehenge / Inglatera


Denominación: Stonehenge

Ubicación: Inglaterra, Amesbury (en el condado de Wiltshire)

Complejo General

CI334 01 01 Stonehenge Plano

Antigüeda: 3300 a.C.

Descripción

Circulo de Piedra de Stonehenge (piedra colgante) constituye uno de los enigmas desconcertantes más increíbles en todo el mundo, ya que los mejores especialistas y estudiosos de diversas áreas no pudieron darles solución o respuesta a sus múltiples interrogantes.

Tal como sucede con la gran mayoría de las construcciones megalíticas y de otro tipo de la lejana antigüedad, una múltiple cantidad de preguntas comienzan a florecer a medida, que se profundiza en la observación y estudio de dichas construcciones.

Pero por raro que parezca, estas preguntas son siempre las mismas, como si los constructores se hubieran puesto de acuerdo para dejar un legado de incógnitas pero siempre del mismo tipo, y aquí el Stonehenge de Wiltshire no escapa a esta supuesta regla: no se encuentra la mínima marca de fechas, soles, lunas, etc., que muestre un indicio de cuándo pudo ser hecha, como tampoco algún tipo de grabado o “error” de sus constructores para saber quién fue el mentor y cuantas manos fueron necesarias, también pudo haber quedado en el camino de traslado de dichas piedras alguna que no se haya utilizado o caído, para poder configurar un pequeño recorrido de distancia y ubicación original de dichas rocas y tener algún indicio de cómo trasladaron y construyeron tal monumental emprendimiento, cosa que al parecer no sucedió en lo más mínimo; otro aspecto llamativo es que para semejante obra de construcción, de una duración (sólo estimada) de unos 1.000 años por haber sido llevada a cabo en diversas etapas y con ligeras modificaciones entre una y otra, debieron haber sido necesarias por lo menos dos cosas mínimas: por un lado, una planificación bien documentada para que pudiera sobrevivir la idea y su forma de llevar a cabo los cientos de operaciones diferentes que conlleva dicha obra, y como segunda, la necesidad de un arsenal de herramientas prehistóricas, pues el propio uso llevaría al desgaste y rotura de las mismas; paralelo a la construcción debieron de existir varios talleres para proveer de dichos elementos y su reparación; casi está de más mencionarlo que no se ha encontrado ni la más mínima huella de dichos lugares como tampoco alguna herramienta que por descuido pudo haber caído en alguno de los tantos pozos efectuados en la construcción o haber quedado debajo de algún montículo o zanja; sólo se hallaron en los pozos algunos cadáveres, pero al parecer son de una época muy posterior a la construcción y uso de Stonehenge, y es aquí donde aparece el mayor de los interrogantes —“su uso”—, es decir, qué finalidad tenía dicho lugar, qué función pretendían que tuviera.

A lo largo de los cientos de años que lleva el intento de esclarecer este y otros puntos se le han atribuido diversas aplicaciones, las cuales jamás llegaron a entenderse en forma razonable para justificar algo tan simple como que una obra de dicha magnitud debiera tener un objetivo proporcional al mismo, y cabe aclarar que no se pretende la demostración de dichas teorías, pues esto sería casi una utopía, considerando que son ínfimos los casos en todo el mundo y en la larga lista de construcciones o lugares misteriosos en los que se ha llegado a revelar algo más de sus misterios, que revelara la solución a algún interrogante como los que aquí se presentan. Claro que dichas supuestas aplicaciones podemos enmarcarlas en dos grupos: las que orientan la visión hacia lo divino a través de rituales y creencias de cualquier culto de fe y las de índole más científicas como la observación y estudio del cielo por medio de un observatorio gigante de megalíticas construcciones, pero ambas tienen sus serias incógnitas. Para el primer caso uno de los tantos puntos que se presentan que para rendirle culto a Dios o a cualquier otra forma respetable de creación debieron ser necesarios 1.000 años y miles de vidas durante 40 generaciones, con los cientos de inconvenientes que acarrea todo ello, para en síntesis no dejar el mínimo indicio a quién sería dirigido o cómo era este objeto de culto. Y para el concepto más científico es por demás llamativo y de poca credibilidad que en épocas tan tempranas como el 3500 a. C. o más se tuvieran tales conocimientos o inclusive ese tipo de inquietudes, pues en dicha época las poblaciones tenían como meta fundamental y casi única la de los alimentos y seguridad para sobrevivir. Claro que surge un tercer grupo en las supuestas aplicaciones, que sería de alguna manera la conjunción de los dos anteriores, manifestada en la incorporación o exaltación de energías provenientes del cosmos a través de cualquier cuerpo celeste y atraída o anclada en el ser humano por medio de cultos o prácticas espirituales que conjugaban, de alguna forma totalmente desconocida, la fuerza de la fe y la ciencia astrofísica del entorno del planeta e inclusive el punto de convergencia de líneas de fuerza terrestre, todo esto estaría centrado y plasmado en este u otros círculos de piedra; sin duda este último grupo es el más difícil de entender y expuesto a los mismos interrogantes que los anteriores.

En lo que quizás no quedan dudas es en el tipo de seres que realizaron este monumento los cuales no eran en absoluto personas o comunidades primitivas, tal como se consideraba en un principio.

Para poder tener una imagen de la magnitud y características de todo lo expuesto, será necesario una mínima descripción de Stonehenge, la cual nos dará también una base para futuras y nuevas teorías vertidas más adelante, en respuesta a los interrogantes que rodean a este círculo de piedra, como a su vez a otras tantas construcciones de desconocidas aplicaciones.

Descripción general

La idea general de Stonehenge es básicamente un conjunto de círculos concéntricos de grandes dimensiones uno dentro de otro a distancias irregulares, formados por grandes rocas, y circundando el exterior de todas estas circunferencias se encuentra un montículo circular.

Comenzando desde el exterior, el punto más alejado del centro inicial de los círculos, aproximadamente en el 3500 a. C. se preparó un terraplén circular de unos 98 metros de diámetro, dos metros de altura y sobre una base de siete metros de ancho, aislando el recinto del mundo exterior, sumándose para este objetivo, una fosa que rodea todo el perímetro exterior. Externo al terraplén no hay círculo alguno, pero en dirección a la salida del sol en el solsticio de verano, el día más largo del año, hay una avenida de 12 metros de ancho; girando 180º estaríamos frente al punto por donde sale el sol en el solsticio de invierno, el día más corto; lo llamativo de esto es que si el monumento se hubiera emplazado unos pocos kilómetros al norte o al sur, la unión de dichos puntos con el centro de la zona ya no formaría un ángulo recto.

La elección del lugar demuestra que aquellos hombres poseían conocimientos astronómicos y a su vez pareciera que eligieron estratégicamente el lugar. Esta precisión debió requerir siglos de atentas observaciones, de fatigosas vigilias para captar las salidas y puestas del sol a través del denso horizonte de Inglaterra, si es que este fue el método empleado.

Hacia la mitad de la avenida se alza un corpulento mojón, consistente en un monolito sin labrar ni pulimentar, de casi cinco metros de altura y con un peso de 35 toneladas como mínimo. Es probable que fuera la más antigua de todas las grandes piedras que se han traído al monumento.

Mucho más tarde se le llamará Heel Stone (piedra del talón).

Una vez rebasada la Heel Stone en dirección hacia el centro del círculo, hay dos monolitos verticales, uno enfrente de otro, separados entre sí por varios metros. A continuación, en la abertura de la circunferencia de tierra, existe una gran puerta simbólica, flanqueada por dos pilares de piedra. Estos pilares tienen cerca de cinco metros de altura cada uno y están separados solamente por medio metro.

La entrada principal se halla al rebasar estos pilares, a través del foso y el terraplén circular, el cual está bordeado en su parte interior por una serie de hoyos circulares denominados Aubrey Holes, que tenían 0,8 a 1,8 metros de diámetro y una profundidad de 75 centímetros; hay en total 56 hoyos dispuestos en círculo y a intervalos regulares de unos cinco metros, al parecer, al mismo tiempo de haber sido cavados fueron rellenados hasta el borde con creta blanca tal como se encuentran actualmente.

Dentro del mismo perímetro de esta circunferencia formada por los agujeros se alzan cuatro pilares llamados “Station Stones”, o piedras de situación, cada uno está rodeado por un foso de unos 15 metros de diámetro y el conjunto forma un rectángulo.

Continuando en dirección al centro de Stonehenge, hay dos irregulares círculos de agujeros a unos metros uno de otro, conocidos con el nombre de hoyos “Y” y hoyos “Z”, cada anillo está formado por 59 pozos; nunca fueron colocadas columnas o piedras en ellos, sólo en su fondo se depositaron algunas lascas azules.

La parte central y de mayor envergadura es otro círculo hacia el interior, pero en este caso formado por gigantescos bloques de piedra, originalmente 80, denominados “las piedras sarsen”, arrastradas desde Marlborough Dows, a unos 30 kilómetros al norte; 30 de estos monolitos verticales, están colocados en forma de columna y separados entre sí por menos de un metro, algunos miden más de cinco metros de altura y su peso supera las 25 toneladas.

Cada dos de estos monolitos sirven de apoyo a una piedra plana de unas siete toneladas, los extremos de estas piedras horizontales fueron ingeniosamente labrados con ranuras y lengüetas para que cada una de ellas encaje con su inmediata, de esta forma el conjunto está a manera de un dintel circular continuo situado a unos seis metros de altura sobre el terreno.

En su interior otro anillo concéntrico de pequeñas piedras más oscuras denominadas “blue stones”, se ubicaban dentro del cuerpo principal.

En un principio, el círculo de “piedras azules” se componía probablemente de 59 megalitos, con un peso de cinco toneladas cada uno; estas piedras azules empezaron a ser puestas formando dos circunferencias concéntricas, que nunca se completaron, y mucho tiempo después, al parecer, fueron desmontadas y 16 de estas piedras se esculpieron, pulimentaron y colocaron para configurar un óvalo en la parte más interna del círculo, también pasaron otras dos piedras azules sobre cuatro de las dispuestas de manera vertical, formando dinteles, posteriormente desmontaron estas construcciones y las 18 piedras azules fueron colocadas verticalmente en forma de herradura.

Ya en el centro mismo del monumento se encuentran los cinco trilitos, gigantescos pórticos compuestos de dos piedras verticales que sostienen a otra horizontal, las verticales con 50 toneladas de peso y con más de siete metros de altura dispuestas en forma de herradura y en torno a una gran piedra horizontal denominada “piedra del Altar”.

Al igual que toda gran construcción imposible de la antigüedad, no es posible responder:

¿Quienes lo construyeron?

¿Cuando fue llevado a cabo?

¿Como fue posible realizar esta obra megalitica de caracteristicas imposibles de creer?

¿Para que servia, que funcion cumplia?

 


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Más información

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Mapa Orientativo de la 11 Divisiones Gegraficas para el estudio de las Construcciones Imposibles

CI33 Mapa Construcciones Imposibles 11 Divisiones Geograficas

Dario Tursarkisian
Fundador Universidad del Alma
Investigador histórico – científico – espiritual
Instructor metafísica universal


Construcciones imposibles o fuera de época – Tipos y Glosario – OOPart – Nuestra postura y Consideraciones


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